Week of Art Yucatán 2026: Así se vivió el pulso de la semana del arte en Mérida

Por primera vez, Yucatán vivió algo que muchos sentíamos necesario: una semana del arte: WAY (Week of Art Yucatán). Llegó a Mérida como un ejercicio colectivo que reunió a artistas locales con creadores que viajaron desde distintas partes del mundo. Más que un evento, fue una señal clara de que la escena ya estaba ahí, esperando ser articulada.
Llevo seis años viviendo en Mérida, y desde esa cercanía —más cotidiana que circunstancial— era evidente que algo así hacía falta. La ciudad venía construyendo, casi en silencio, una escena creativa sólida, dispersa, pero viva, que necesitaba un momento de articulación y visibilidad. WAY llegó a ocupar ese espacio.
Lo más valioso de esta primera edición no fue solo la calidad de las propuestas, sino la manera en que la ciudad respondió. Las sedes principales —Salón Gallos, Nepantla y Plantel Matilde— marcaron el ritmo de la semana, mientras que galerías, haciendas, casas privadas, restaurantes, bares y comercios se activaron en paralelo. Lo interesante fue ver cómo locales y visitantes convivieron de forma natural: el arte se volvió
Como explica José García, organizador de WAY, “la iniciativa busca fortalecer el intercambio y dar mayor visibilidad al ecosistema artístico de Yucatán, generando durante una semana un punto de encuentro real entre artistas, públicos y agentes culturales de distintos contextos”.
En ese sentido, así como Guadalajara y Monterrey han venido activando una agenda sólida en los días previos a la Semana del Arte en Ciudad de Mexico, Mérida no se quedó atrás. WAY funcionó como un preámbulo natural pero con una energía propia. Aquí no hubo prisa ni saturación: Mérida ofreció tiempo, cercanía y una experiencia humana, aprovechando además el creciente interés por la ciudad y el flujo natural de quienes viajan rumbo a ferias como ZSONA MACO.
Dentro de este mapa amplio de propuestas, hubo espacios que capturaron especialmente bien el espíritu de esta primera edición y que tuve la oportunidad de visitar en estos días.
Con seis años de trayectoria, Salón Gallos se confirmó como un punto clave para la comunidad artística local. Durante WAY funcionó como casa base del programa, albergando pláticas, proyecciones, exposiciones y el encuentro de clausura, reafirmando su papel como articulador cultural.
Nepantla, ubicado en Telchac Pueblo y curado por Ángela Damman junto con Nadia Guitteau, se desplegó entre la selva y las ruinas de una antigua fábrica henequenera, propiedad de Ángela, una artista estadounidense que llegó a Yucatán hace más de quince años. Nepantla —una palabra náhuatl que alude a lo intermedio— exploró cruces entre culturas, tiempos y materiales. Fotografía, objetos, textiles y cerámica convivieron en un entorno donde el paisaje fue parte activa de la experiencia. Entre los artistas participantes estuvieron Ángela Damman, Ric Kokotovich, Genaro Hoepfner, Natalia Tannenbaum y Ernesto Azcárate, entre otros.
En Plantel Matilde, ubicado en la comunidad de San Antonio Sac Chich e iniciativa del escultor Javier Marín, se presentó una mirada clara sobre la producción escultórica contemporánea en la región. Concebido como taller, residencia y espacio de intercambio, el espacio albergó la exposición ‘En la línea donde el cielo toca la tierra, los objetos dejan de existir’, curada por José García Torres y César Rendón. La muestra reunió a 36 artistas, entre ellos Mario García Torres, Pedro Reyes, Yutaka Sone, Randy Shull, Claribel Calderius y recibió a más de 600 visitantes, quienes también recorrieron el Taller de Barro de Sac Chich, proyecto comunitario impulsado por la Fundación Javier Marín.
La Casa Escuela de Mónica Calderón y Ezequiel Farca presentó Hot Served Cold, la primera exposición individual en Mérida de Milena Múzquiz. Instalada en una antigua escuela del centro histórico, Casa Escuela funciona como una residencia multidisciplinaria donde arte, diseño, gastronomía y bienestar conviven de forma orgánica.
Uno de los momentos más memorables para mi fue Elements, de Omar Barquet, en Lux Perpetua. La muestra propuso una exploración sensible sobre la memoria, el paisaje y las huellas que permanecen después del desastre, consolidando a este espacio como un nodo clave del arte contemporáneo en Yucatán.
Finalmente, el marco de WAY, Galería Casa Colón inauguró una exposición colectiva con obras de Carlos Jorge, Ángel Ricardo Ríos, Julia Martins, Pedro Covo, Thomas Broadbent y Teresa Zimbrón. La inauguración fue, además, uno de esos momentos donde la escena se siente viva: conversación, encuentros y comunidad.
Week of Art Yucatán fue un primer paso —con mucho por delante— que dejó claro que Mérida tiene la sensibilidad, la comunidad y el deseo para sostener una semana del arte con identidad propia. Más que replicar modelos existentes, esta primera edición demostró que la ciudad puede construir el suyo: cercano, generoso y profundamente conectado con su contexto.









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